Siglo XIX: Liberalismo y Nacionalismo

Liberalismo -político- y nacionalismo son dos ideologías que lucharían con fuerza contra la Europa conservadora creada tras el Congreso de Viena(1815). Esa Europa que borraba de un plumazo el ideario surgido de la Revolución Francesa(1789) y su difusión por parte del ejército napoleónico.   Pese a las medidas que se concertaron en el congreso vienés para mantener a raya a los enemigos del Antiguo Régimen, no se pudo evitar la difusión de las ideas liberales que formarían el caldo de cultivo para la explosión de las revoluciones de 1830 y 1848.

  • Europa tras el Congreso de Viena

    Europa tras el Congreso de Viena

La batalla de Waterloo(1815) había supuesto la derrota definitiva de Napoleóny de sus planes; los enemigos y vencedores del general francés – el zar Alejandro I de Rusia, el Canciller Metternich de Austria, junto a los reyes de Gran Bretaña, Prusia, Francia y España-   ese mismo año finalizaban con éxito las disquisiciones del Congreso de Viena para volver a levantar en toda Europa las columnas sobre las que se sustentaba el Antiguo Régimen. El periodo que se abriría a continuación se conocería  como el de la Restauración.

Congreso de Viena (1814 - 1815)
Congreso de Viena (1814 – 1815)

La restauración del Antiguo Régimen implicaba la vuelta al absolutismo,con el reestablecimiento de la legitimidad de los reyes frente a la revolución. Por otro lado, se remodelaba por completo el mapa europeo con la pretensión de devolver al viejo continente el equilibrio interno e internacional: mientras Francia quedaba reducida a las fronteras anteriores a 1792 y veía como era bloqueada con la formación de estados – tapón a su alrederor, Gran Bretaña, Rusia, Prusia y Austria se convierten en las grandes beneficiadas, especialmente los primeros con la anexión del reino de Hannover como plataforma continental, y los rusos, con la incorporación de Finlandia y gran parte de Polonia. La otra cara de la moneda -a parte de los franceses, claro está- la representan Alemania e Italia, victoriosos en teoría pero incapacitados por la política del congreso a culminar sus apetencias de unificación.

Sin embargo, el XIX sería el siglo del triunfo del ideario liberal y poco pudieron hacer las fuerzas conservadoras para frenar el ascenso de las corrientes revolucionarias liberales y nacionalistas.

Liberalismo

Como ideología del progreso en todos los aspectos, el liberalismo, heredero de la ilustración hunde sus raíces en los acontecimientos de la Glorious Revolution en Inglaterra (1688) donde se pudo ver la primera Declaración de Derechos (1689).

  • John - Locke (1632 - 1704)

    John - Locke (1632 - 1704)

El filósofo inglés John Lockefue el primer gran protagonista de la incipiente doctrina liberal gracias a sus “Dos tratados sobre el Gobierno Civil”, en donde ya sistematizaba los primeros principios políticos liberales derivados de  la revolución inglesa: formas de gobierno basadas en la voluntad de la mayoría -en camino de la soberanía nacional- en la necesidad de que el gobierno rinda cuentas al pueblo y en que existan libertades individuales y formas de igualdad ante la ley.

La fuerza de la obra de Locke traspasó fronteras y sería recogida y reelaborada años después por la Ilustración, por unos filósofos que recogieron el testigo del británico enriqueciendo sus contenidos ideológicos, propio de una burguesía ascendente, optimista y humanista, convirtiéndolos en el cuerpo doctrinal fundamental de la Revolución Francesa (1789)  y de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, y materializándose fuera de las fronteras europeas durante el proceso de independencia norteamericano.

 Destacan sobremanera los ilustrados franceses, con figuras de la talla de Montesquieu(“El espíritu de las leyes), Voltaire(Cartas Inglesas) o Rousseau. Desde Inglaterra volvía a emerger un personaje primordial, como es Adam Smith, quien en “La riqueza de las naciones” introducía el liberalismo en el plano económico, proclamando la plena libertad comercial y financiera de los individuos y la ineptitud del estado como ente económico (laissez faire).

Otros muchos autores se fueron adhiriendo a esta nueva ola liberal aportando sus propias ideas y desarrollandola en más vertientes ; así Benjamin Constant, Tocqueville o James y John Stuart Mill  a pesar de sus diferencias acabaron incidiendo en una serie de puntos claves del liberalismo:

– filosofíaindividualista

– el titular último del poder es la nación(soberanía nacional) que se ve representada en el parlamento

división de poderes:promulgan su independencia. Limita el poder absoluto.

– Imperio de la Ley: constitución, ente supremo al que debe supeditarse el gobierno o monarca de turno

– el estado como garante de los derechos y libertades de las personas

libre concurrencia en el mercado y aplicación de la ley de la oferta y la demanda.

A pesar de todo, en un primer momento los temores a la revolución social rebajó la tendencia al alza del contingente liberal no universalizando los derechos y haciendo más restrictiva la soberanía nacional. Es lo que se conoce como el liberalismo burgués o doctrinario.

Bajo el dominio de la Europa de la Restauración fue resurgiendo este ideal que volvía a mostrar a los burgueses como los protagonistas, que aunque muchas veces solo pudieron actuar desde la clandestinidad (masones, comuneros, carbonarios…), consiguieron desbaratar las estructuras del anquilosado antiguo régimen a través de tres oleadas revolucionarias:   

La Matanza de Quios, de Delacroix
La Matanza de Quios, de Delacroix
  •  Primera Oleada (1820): España inicia el Trienio Liberal tras el golpe de Espartero; en 1825 tiene lugar el movimiento “decembrista” ruso; 1828 es la fecha en la que Grecia se desembaraza del Imperio Turco – Otomano.
  • Segunda Oleada (1830): tuvo en Francia el suceso de mayor trascendencia con el derrocamiento del rey Carlos X durante las “3 gloriosas jornadas” en la que estudiantes, obreros y diputados hicieron valer la voluntad de la nación en favor del “rey de las barricadas” Luis Felipe de Orleans. Este hecho auspició el de otros países como Bélgica que se deshace del dominio holandés, Polonia, cuyo intento fue aplastado por Rusia o Irlanda, que da los primeros pasos de su largo proceso de independencia de Inglaterra. Mientras, en España los últimos años de Fernado VII de entendimiento con los sectores liberales “menos extremos” se resolvió durante la regencia de Maria Cristina con los primeros gobiernos de índole liberal. En cuanto a Italia y a Alemania, lograron crear las condiciones necesarias para su unificación.
  • Tercera Oleada Revolucionaria (1848): “la primavera de los pueblos” ofrece el definitivo triunfo y ascenso del mundo burgués y el desbarajuste entre las antiguas peculiaridades liberales (liberalismo clásico) y las nuevas vindicaciones democráticas: extender sufragio a universal (masculino), soberanía popular frente a nacional, igualdad en todos los ámbitos; y todo ello bajo la forma política más idónea  para el ejercicio de dichas demandas, la República. De nuevo en el ojo del huracán se encuentra Francia donde se acaba con la ya obsoleta monarquía liberal de Luis Felipe en favor de lo que debía ser una República Democrática y Social pero que por el temor de la burguesía a la revolución desde abajo acabó convirtiéndose en un golpe conservador del nuevo monarca Luis Bonaparte. Aunque no triunfó el liberalismo doctrinario parecia claro que solo era cuestión de tiempo, el que hacía falta para que calaran las críticas de Marx sobre el dominio de la burguesía.

El liberalismo roto en dos posturas vio como el nuevo nacionalismo agresivo agravaba su crisis interna.

 Nacionalismo

Aunque sus orígenes podrían remonatrse hasta la segunda mitad del siglo XV con la formación de los Estados – Nación, su definición como concepto no apareció hata finales del XIX. No cabe duda de que el nacionalismo caminó ligado a la ideología liberal aunque no siempre emergió del mismo modo. Mientras en Francia y Estados Unidos este nacionalismo surge como respuesta violenta al poder establecido, en Alemania serán las agresiones del ejército de Napoleón y su Imperio, lo que dará origen al sentimiento nacional germano. En el caso de Itália se produjo una identificación entre nacionalismo y democracia frente al absolutismo y autoritarismo de los Imperios.

El nacionalismo se aprovechó de la atmósfera espiritual del Romanticismo que vinculaba el nacionalismo cultural al de orden político. En este sentido, la Independencia de Grecia (1828) sirvió de ejemplo y referente para los pueblos con esas mismas aspiraciones en Europa y acabó mitificándose gracias a las obras de Lord Byron o Victor Hugo.

Poco a poco se fueron elaborando una serie de elementos clave que debía poseer la nación en el segundo tercio del siglo XIX:

-autodeterminación política

– conciencia de grupo

– el mismo credo religioso

– cultura y lengua propia

De ese modo, la nación como tal adquiría unas aristas más sentimentales que políticas.

En la primera mitad del siglo XIX destacan los casos de Grecia, que se independizó del Imperio Turco Otomano, así como los intentos de Polonia, Irlanda, Hungría y Chequia. Estos junto con Bélgica, trataron de crear un nuevo estado desgajado de otro dominante, siendo un nacionalismo centrífugo o separatista

En la segunda mitad del siglo XIX  en la mayoría de los casos se produce un gran cambio cuando se consigue romper con el sentimiento reacio de la clase aristocrática y políticos conservadores (Bismarck, Disraelí), consiguiendo reinterpretar el nacionalismo en un sentido antiliberal. Son paradigmáticos los hechos italiano y alemán, con un nacionalismo centrípeto o unificador, pues sus aspiraciones se centran en juntar los elementos territoriales y políticamente dispersos de un mismo pueblo en un solo estado.

  • Nacionalismo Italiano: Risorgimento

Italia despues del Congreso de Viena era un conglomerado de 7 estados muy diferenciados entre sí con los Estados  Pontificios en el centro y el peligro austríaco por el norte. La génesis de la idea nacional italiana lo encontramos en la defensa de una misma religión, sangre e idioma desde escritores románticos como Gioberti, aunque realmente tomará cuerpo gracias a la figura de políticos como el Conde Cavour, uno de los máximos exponentes del Risorgimento con la gran aportación de extender la línea de ferrocarriles acercando los puntos más lejanos dentro de Italia. Mazzini, por su parte pasa a la posteridad como el padre de la “Joven Italia” (1831) y fundador de la República Romana en 1848, para lo que fue imprescindible la aportación del mitificado Garibaldi y de sus “camisas rojas”.

Proceso de unificación de Italia

Proceso de unificación de Italia

¡Roma o muerte! Gritó Garibaldi por la unidad italiana

¡Roma o muerte! Gritó Garibaldi por la unidad italiana

Aunque la idea de la República acabó fracasando, continuó el proceso de unificación desde 1859, ahora como reino de Italia y con la figura de Víctor Manuel como rey y con la zona del Piamonte al norte de Italia, como verdadero motor de la unificación. Mientras el Primer Ministro Cavour se ganaba el apoyo francés, Garibaldi continuaba su lucha por la unificación.

En 1861, treinta años depués de la formación de la “Joven Italia”, se consolida la unidad italiana como reino y con capital en Florencia gracias a las anexiones desde el piamonte. La gran Italia se completará con las anexiones de Venecia en 1866 y Roma en 1870.

  • Unificación Alemana

La futura Alemania de 1815 era una conglomeración de 39 estados que despertaron su ardor unitario como respuesta  a las agresiones por parte del Imperio Napoleónico. Dos figuras clave destacan en el despertar nacional alemán:

Fichte: incluye en su idea de nación elementos étnicos de carácter antisemita con el protagonismo fundamental para el estado pero con supremacía de lo alemán (luego adoptado por el nazismo)

Herder: por su parte vindicará aspectos más sentimentales y menos violentos, como el derecho de cada pueblo a expresar a través de su lengua sus tradiciones culturales o su folcklore; algo que en su obra Ideas para la filosofía de la Historia de la Humanidad, se conoce como “Volksgeist”, “espíritu del pueblo”.

Proceso de unificación de Alemania

Proceso de unificación de Alemania

Pese al crecimiento del sentimiento nacional, los 39 estados sufrían disputas entre ellos y especialmente entre las dos grandes potencias germánicas, Prusia y Austria. El deseo austríaco de un régimen Imperial aristocrático motivó a Otto Von Bismarck, la gran figura de la unidad alemana, a hacer girar el proceso unificador en torno a Prusia.

1834 se convierte en un año fundamental por la creación del Zollverien, un mercado económico único que dejaba fuera de su participación a Austria y que ponía las bases del estado alemán. La situación entre Austria y Prusia se tensaba, pero no de forma aleatoria. Las palabras del gran Bismarck “los problemas de alemania no se podrán resolver mediante discursos parlamentarios sino a sangre y fuego” no solo aceleró el proceso unificador desde un punto de vista autoritario y prusiano, también volvía a dejar al margen a Austria como enemiga de la unidad Alemana. La habilidad diplomática de Bismarck le permitió hacerse con importantes aliados en el exterior que supo sacrificar en el momento oportuno (caso de Francia); y su habilidad militar le ayudó a sorprender a sus adversarios.Otto Von Bismarck

Además propició la creación de la Confederación del Norte de Alemania que agrupaba a veintiún estados con Guillermo I como rey. Sin embargo, el definitivo empujón a la unificación alemana se produjo tras la guerra que Bismarck “se inventó” contra la Francia de Napoleón III gracias al famoso Telegrama de Ems. La nueva Alemania salía victoriosa en 1870 anexionando los territorios del sur y convirtiendo la constelación de estados alemanes en una unidad política e ideológica. Por último, Guillermo II en 1871 creaba el II Reich.

A parte de Alemani e Italia, en el resto de Europa se vieron otros muchos movimientos nacionales que afectaron a los grandes imperios, como el austríaco, pero también contra el Otomano, que no pudo frenar las aspiraciones serbias, griegas, búlgaras o albanesas; y contra el Imperio Ruso, que semostró más eficaz que el turco y supo contener los desmanes nacionales.

Las últimas décadas del siglo XIX (Periodo de la Paz Armada) el triunfo del nacionalismo conservador apelando a los más bajos instintos de las masas y los sentimientos chauvinistas, dieron otro motivo para continuar con la expansión colonial que se estaba produciendo y para recordar los pleitos y diferencias con otras potencias, colocando las bases para el choque de las naciones.

Anuncios